I
Ayer te vi volando,
iluminada desde abajo por un rectángulo.
No me ves desde tan adentro.
Como siempre, un ave de época,
volando mientras caen las lágrimas de lo extinto,
emigrando a brazos sin calentura.
Un gato techero te observa.
Nunca antes el viento fue tan frío,
sin generar efectos primarios.
Ayer te vi cruzando la calle de prisa,
sin levantar la mirada
sobre el paso de cebra,
sin generar un aviso en mi cerebro.
Era de esperar que nunca aprendiera a planear,
solo a registrar escenarios de trastornos.
De pie sobre el techo,
un sucio gato.
Estoy fuera del ciclo climático.
II
Estos son cultivos marchitos llamados esperanza,
y este calor que ahora es el hedor de la tierra,
es el ambiente para cultivar un dolor de baja tensión.
Este es un festín donde mi carne es el plato fuerte,
y cada minuto es un mordisco que observo, pero no percibo.
Hay recuerdos que caen con el atardecer,
deformes y secos bajo los árboles.
Añoro el andar sin rumbo,
al cobijo de lo desconocido.
Enmudezco, pues mi palabra parece indescifrable.
Hay distracciones portátiles.
¿Existen testimonios de alguna existencia real?
¿Existe sin energía esa inteligencia llamada artificial?
Gotea mi experiencia, cae sobre la arena estéril.
Mis letras sientan los cimientos de casas en abandono.
…si no estuviera tan despejado,
si tuviera mi lengua un filo provechoso…
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