Sin duda fue todo un privilegio
el que tu voz acompañe las palabras que llegaron hasta mi
conciencia
el que pronunciaras mi nombre,
la sencilla acción de dirigir hasta mí tus ojos
y que me arroparas con tu mirada,
que acoraras a su mínima extensión la distancia entre tus labios
y los míos
y sellaras mis cicatrices con el filo de tus besos,
fue un privilegio
que permitieras que mi cuerpo registre el exacto peso del
tuyo,
que permitieras que mis palabras entraran en tu mente,
que permitieras que te mirara de aquella manera,
que permitieras que te explore hasta la mañana,
que permitieras que te robe ese reducido fragmento de tu
tiempo.
Fue todo un privilegio
caminar a tu lado contra el viento y sus presagios del final,
a pesar de que han caído en mi olvido la tonalidad precisa de
tu risa,
sin duda fue un verdadero privilegio
quemarme con la luz de tu alegría al verme
y fundirme con la tristeza de nuestra despedida
en este átomo temporal
fue un privilegio.
