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viernes, 23 de octubre de 2026

INTRODUCCION DE LA OBRA POÉTICA SOBRE ARENA ESTERIL

 Escrito en 2026, Sobre arena estéril inaugura una nueva etapa dentro de la obra. Después de años de silencio editorial, la voz poética regresa para observar un mundo profundamente transformado. La ciudad continúa presente, pero ya no es la misma. Tampoco lo es quien la recorre.

Los poemas exploran la experiencia de haber vivido la transición entre dos épocas: una donde la memoria habitaba los encuentros, las calles y los objetos cotidianos, y otra donde gran parte de la vida transcurre a través de pantallas, redes y espacios virtuales. Sin nostalgia ni idealizaciones, el poemario reflexiona sobre aquello que permanece y aquello que inevitablemente cambia.

Leído hoy, Sobre arena estéril propone una mirada contemporánea sobre la condición humana. Más que preguntarse qué perdimos con el paso del tiempo, invita a descubrir qué significa seguir construyendo vínculos, identidad y memoria en un mundo donde la tecnología ha transformado nuestra manera de vivir, comunicarnos y recordar.

Digitalismo Casual

I

Lograron contener en sus manos un mundo
a partir de sus sombras.
Consumieron con deleite la energía de una juventud
que venía de sus caídas,
desde el roce de sus cuerpos en invierno
hasta sus brindis helados en verano.

Devoraron sus experiencias con el hambre del descubrimiento.
Sus risas danzaban al viento.
Sus besos acompañaron a las nubes,
sorteando las canciones de moda.

Abordaron cada noche que se anunciaba insegura.
Los recuerdo capturando su primera sonrisa en la habitación.
La recuerdo emocionada esperándolo en la escalera del mall.
Recuerdo este distrito sin tanto edificio,
con menos ausentismo virtual.

Los veo derramando risas por Carreteras Mojadas.
El parpadeo felino que le daba, escondiendo la ternura de sus negros ojos.
Antes de los exilios electrónicos,
tenían reglas por despedazar
y temporadas por transitar.

II

Aún no soy uno de esos normales,
objetos de nuestras burlas.
Algunas prioridades siguen atrapadas en las redes de nuestra memoria.
Los viejos aires han oxidado el mirador desde donde observo.

Hay nuevas vías donde penan nuestras historias.
Aquel camino que recorrimos en búsqueda de alguna licorería
ahora lleva una luminiscente tienda de electrónica.

Nadie escuchará sobre nuestras hazañas adolescentes.
Nadie oirá las canciones de fondo que nuestra juventud envolvía.

Finalmente, los nuevos tiempos llegaron,
aunque no se parecen a nuestras escenas por filmar.

Los malos vientos seguirán siendo un ingrediente
que nos permite seguir en movimiento.

(Extraído del poemario Sobre una Tierra Esteril, 2026)

lunes, 19 de octubre de 2026

De protagonista a escribano

 I

Desde aquí ya no puedo oír la voz de la calle que me llama.
A estas alturas me es imposible reconocer a alguien.
Como insectos mecánicos, las pantallas parpadean.
El hastío de bajar con alguna esperanza perdió el sentido.


II

Veo los puntos de intersección de una red infinita que se extiende en el aire de este distrito,
solo interrumpida por una misteriosa y repentina lluvia como reclamo por parte de una naturaleza olvidada.
Son ahora pocos los rostros no iluminados por una portátil pantalla.
Hoy es tan fácil ser un fantasma a la sombra de ese antinatural reflejo.

Pasé por tu lado y nunca levantaste la mirada por si aquel claxon era para ti por si la luz ya te daba pase

o por si un rayo te atravesara terminando por fin tu comunicación escrita.


III

Hace varios años que mi interpretación ha terminado siendo una existencia inusual y poco luminosa.
Hace tiempo ya que dejé de malformar las emociones recibidas por mis sentidos.
Hace mucho ya que se suplanto mi papel de intérprete por el de un apático testigo.
Hace años que va quedando solo una declaración:

fuera de la red universal,fuera del absorbente de conciencias.

(Extraído del poemario Sobre Arena Estéril, 2026)

Privilegio análogo

Fue todo un privilegio el contacto físico,
oír la voz analógica que pronunciaba las palabras:
mi nombre,
la torpe descripción de su sentimiento,
la sencilla acción de dirigir su mirada hasta mis dominios
y arroparnos juntos sin generar representaciones electrónicas.

Fue aterradora la extensión entre mi boca y los mensajes instantáneos.
Fue infinitamente triste sellar las fisuras del dolor con poemas sin publicar.

…sin embargo,

que permitieras que mi cuerpo registrara el exacto peso del tuyo,
que permitieras que mis palabras entraran en tu mente,
que permitieras que te mirara de aquella manera,
que permitieras que te explorara hasta la mañana,
que permitieras que te robara este fragmento de tu tiempo,

fue un privilegio.

Caminar a tu lado sin dejar que el mundo lo atestiguara con una foto,
quemarme con la luz de tu alegría al verme
y fundirme con la tristeza de nuestra despedida

fue un privilegio.
(Extraído del poemario Sobre Tierra Estéril, 2026)

Cultivos marchitos

 I

Ayer te vi volando,
iluminada desde abajo por un rectángulo.
No me ves desde tan adentro.

Como siempre, un ave de época,
volando mientras caen las lágrimas de lo extinto,
emigrando a brazos sin calentura.
Un gato techero te observa.
Nunca antes el viento fue tan frío,
sin generar efectos primarios.

Ayer te vi cruzando la calle de prisa,
sin levantar la mirada
sobre el paso de cebra,
sin generar un aviso en mi cerebro.

Era de esperar que nunca aprendiera a planear,
solo a registrar escenarios de trastornos.
De pie sobre el techo,
un sucio gato.
Estoy fuera del ciclo climático.


II

Estos son cultivos marchitos llamados esperanza,
y este calor que ahora es el hedor de la tierra,
es el ambiente para cultivar un dolor de baja tensión.
Este es un festín donde mi carne es el plato fuerte,
y cada minuto es un mordisco que observo, pero no percibo.

Hay recuerdos que caen con el atardecer,
deformes y secos bajo los árboles.
Añoro el andar sin rumbo,
al cobijo de lo desconocido.

Enmudezco, pues mi palabra parece indescifrable.
Hay distracciones portátiles.
¿Existen testimonios de alguna existencia real?
¿Existe sin energía esa inteligencia llamada artificial?

Gotea mi experiencia, cae sobre la arena estéril.
Mis letras sientan los cimientos de casas en abandono.

…si no estuviera tan despejado,
si tuviera mi lengua un filo provechoso…

(Extraído del poemario Sobre Arena Estéril, 2026)

sábado, 10 de octubre de 2026

La sencillez de una anomalía

I

El único miedo que aún se mantiene como una flama eterna
es el saludo que podría darle frente a frente.
Y aunque es la última luz que ilumina los pasajes ocultos en mi historia,
es el único calor que reduciría a cenizas los cimientos de mi realidad.

II

La última vez que los celos me prepararon un elixir fue como aperitivo para salir.
Fue cuando el viento en su azotea acariciaba su cabello,
cuando esas frías lágrimas no fueron por mí.
La última vez que los celos me arroparon fue para cubrirme de la helada despedida.

III

Nunca más habrá una próxima vez.
Fuimos hermosos, alimentados por una anomalía en los eventos del universo.
Nunca más habrá otra oportunidad para decirlo.
Si existiera un antídoto para olvidar que nos disparamos la misma bala en el duelo...
Nunca más habrá un saludo con gusto a despedida.

IV

El tiempo dejó de andar mientras me miraba acostada, rodeada por su lacio cabello como marco.
Y mientras describía el momento según mis agotados sentidos, que trataban de absorber el instante...

...mi rostro, a centímetros sobre el suyo,
solo pudo expresar lo que un parpadeo brinda,
y que sería inevitable.

Se cerraron las persianas con la esperanza de que algún día yo volvería.
La locura nos ayudó un poco,
o más bien la cordura.

V

Los días hoy corren mucho más rápido que los edificios fuera de la ventanilla.
Mi taxi vuela sobre las negras pistas,
siempre en círculo por los surcos de un vinilo,
sobre el filo de mi línea existencial que solía ser finura de sus labios.

Conocedora del arte de la prestidigitación de aquel sentir,
experto en el acto de la desaparición estando aquí.

Somos dos sonrisas que se toman la licencia que les brinda la experiencia.
Conocemos la ruta del comienzo,
el disfrute del recorrido
y la fortaleza del término.


miércoles, 30 de septiembre de 2026

INTRODUCCIONA LA OBRA POÉTICA REMINISCENCIAS

 Escrito en 2026, Reminiscencias nace del deseo de conservar pequeñas experiencias que el tiempo podría borrar. Es un poemario unico en el autor pues no busca prolongar el recorrido de los poemarios anteriores ni contar una sola historia. Cada texto vuelve a un instante: una conversación, una noche, una despedida, un lugar o una presencia que van perdiendo una emoción.

En estas páginas, la memoria aparece ligada a detalles concretos: una canción, un sillón, una azotea, una banca, el humo o el viento de una ciudad que también ha cambiado. A veces el recuerdo conserva la intensidad de lo vivido; otras, apenas permite acercarse a ella. Pero incluso esa distancia forma parte de lo que permanece.

A diferencia de las anteriores obras sus poemas no necesitan formar un relato continuo: cada uno guarda algo propio, una sensación que merece seguir existiendo en las palabras.

miércoles, 23 de septiembre de 2026

El Tiempo

Sin esperar ver estas ruinas anduve
cuando pasé por casualidad por nuestro suelo
enredaderas cubrían nuestros viejos muros
pétalos bailando con el viento cambiante
y de nuestros cuartos y salones de locura
se ha levantado un nuevo pasto.

Cuánto tiempo ha pasado
cuánta sangre ha goteado
cuántos cigarros tirados
cuantos pasos perdidos

Me sorprendieron tan muertas estas tierras
cuando me detuvieron por fuerza nuestros ruidos
palomas revoloteando en nuestros rumores
el rocío destellando en débil reflejo
sobre nuestros sepulcros
sobre nuestras penas de añoranza
se levantará el proyecto de vivienda
(Extraído del poemario Reminiscencias, 2026)

martes, 22 de septiembre de 2026

San Lurén

Tal vez nunca sepa
Qué fue de ti cuando nos fuimos,
qué será de tus pasos cuando dimos el último paso.
Nos disipamos en algún momento de nuestra propia historia,
como cuando se difumina una tarde
sin saber cuándo se hizo sombra.

Aún está ahí el árbol donde te tomé una foto.
Aún está esa vereda donde me levantaste,
con algunos de tus sueños encima,
sueños que teníamos bien escondidos,
como si llevaras contigo
un peso que pronto olvidaríamos.

Tal vez nunca sabré
qué habría sido de nosotros si nos deteníamos ahí.
Y quizá esté bien así,
porque con lo que tuvimos
basta y sobra para mí.

Aún está la fría banca donde te dije que te quería.
Aún está la vieja avenida que conectaba nuestra lejanía.

Después vinieron los días,
nuevos caminos y cómodos silencios,
y cada uno fue aprendiendo
a desprenderse del otro.

Qué será de aquel gato que no recogimos,
qué sería de sus noches,
de sus saltos por los techos.

No dejamos ni siquiera un aroma.
Aquel árbol se ve distinto,
aquella banca fue removida,
aquella vereda, reparada.
Nuestra ciudad cambió de cara
sin siquiera pedirnos nada.

Quién diría que los sueños terminaron por cumplirse,
aunque no del modo en que alguna vez lo planeamos.
Tal vez nunca sepa
qué fue de mí después de ti,
qué será de aquellos pasos
que dejamos por ahí.

Tal vez nunca lo sepa,
tal vez ya no importe tanto,
porque con lo que tuvimos
basta y sobra… al menos para mí.



(Extraído del poemario Reminiscencias, 2026)

 

 

 

viernes, 16 de agosto de 2024

Palabras de un destino

  Aunque tu fulgor sume en tinieblas el resto del universo

aunque tu risa es la misma que adorna como aureolas al sol

“sin ti” son palabras y argumento que mi soledad asegura

En los tribunales del futuro

en los susurros del ahora.

 

Tu piel recibe la sutil presión de mi toque con el hambre que despierta tu cuerpo sobre el mío.

tu mirada atraviesa mis negras modificando nuestros instantes secretos en búsquedas exquisitas

me veo frente a nuestro trato sin salida de la mano de mis demonios del tiempo

Todo ha terminado

ya no beberé más de tu boca el elixir para lo que sirve esta vida

ya no habrá sorpresivos impulsos que tu roce revivirían este pulso

Todo se ha consumido

tu suavidad recibirá los besos que habrán de borrar los senderos que alguna vez marqué

tu cuerpo olvidará las excursiones que buscando que profanar alguna vez encontré

tu belleza se hará una estrella para recordarme siempre el destino que nunca conoceré.

 

Cada movimiento de tus manos se pierde en las mías

cada registro de tu voz sale el pasado rasguña

son finos placeres ante mis ojos se despiden

“sin ti” es la sombra que me ocultará de los demás

es el abrigo con el que cuento

¿Es el agua para mi fuego?

©Fran Terrones Julca