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31 diciembre 1996

Introducción de la obra poética PASOS

 Escrito en 1996, Pasos marca el comienzo de una nueva etapa dentro de la obra. Sin abandonar la sensibilidad de los primeros poemas, este libro dirige por primera vez la mirada hacia el mundo exterior. La escritura deja el espacio íntimo para aventurarse a recorrer calles, descubrir personajes y observar la vida cotidiana como materia poética.

Más que un libro sobre la ciudad, Pasos es el registro de los primeros encuentros con ella. Los recorridos, las conversaciones y los paisajes urbanos aparecen como descubrimientos que transforman la manera de mirar el mundo.

Durante esos años, el inicio de los estudios de video y cine también comienza a influir, casi de forma inconsciente, en una escritura cada vez más atenta a las escenas, los espacios y las personas.

Aunque fue escrito hace tres décadas, Pasos conserva una inquietud que sigue siendo universal: salir al encuentro del mundo, descubrir la propia identidad y comprender que cada experiencia deja una huella. 


Esa búsqueda continuará desarrollándose en Visiones de formas y trasfondos, donde la observación del mundo dará paso a una exploración más profunda de los símbolos, las emociones y los significados ocultos detrás de la realidad cotidiana.

06 diciembre 1996

Intimidad

con una jaula vacía en su corazón,
con una lágrima que intenta mentir,
con un grito mudo al volver a su habitación;
pronuncia esas palabras en secreto
mientras en lo más profundo de su ser
a expensas del presente y con las tormentas que le tocó cruzar,
aquellos instantáneos sueños no paran de brillar.

Ella va
entre esporádicas alegrías sin sentido
mientras sus ángeles lloran,
pisa cenizas apartando el recuerdo
dejando su corazón al ruedo del olvido.

Y vuelve a paisajes nunca ideales,
pues su presencia es escasa;
con su dolor eternamente secreto
y una fascinación que traspasa el tiempo;
sonriendo de vuelta ella va a la escena del cada día,
vuela cual paloma sin patas por los rastros imperceptibles de lo que fue;
bajo sus vendas, tímida ojea su antigua percepción de amor,
y escapa su corazón
un segundo con una canción
suicida infructuosa
frente a su mágico espejo,
observa su alma que no miente
y una emoción prohibida 
por sus propias manos que moldearon su destino.
(extraído del poemario “Pasos” 1996)
© Fran Terrones Julca




26 noviembre 1996

Dentro


El tiempo de nuestro amor es una reliquia carcomida por la distancia/
palabras mudas regadas por el piso de tu reino/
un camino que me lleva y por el que te preguntas


¿Donde quedo la magia?

“En la sombra de nuestros cuerpos bajo un poste en la calle/
en la melancólica mirada de quien nos vio en la escalera/
en el improvisado escondite que surgió de la nada/
en las lluvias que extrañamos en pleno verano/
en el calor que recordamos bajo las sabanas del invierno/
en la música de una canción que nunca se puso de moda/
en la risa solitaria en un viaje sin retorno”

Me preguntas ¿Donde la encuentro?

“En el traje de bufón que nunca me quedó pintado/
en la llamada que nunca hice por huir del minuto/
en el sueño que nunca germinó por mantenerme despierto/
en mi inestable interior que nunca fue dominado ”

¿Dónde quedó todo aquello?

“En las lágrimas de los ángeles lavando estas negras calles/
en las estrellas ocultas por estas blancas neblinas/
en las sacudidas de los demonios y el pánico de nuestros miedos/
…en nosotros mismos/
tras un dolor que no se percibe, ahí todo quedó”


18 julio 1996

Forastera

...una melodía mística en su guitarra,
mientras yo leía el más triste de mis versos,
tímido en el extremo de la vieja barra.

Parecía la más cuerda de los dementes.

En un idioma que solo los dolientes reconocen como nativo,
hablamos.

Ocultaba su belleza
frente a quien escondía su alma intoxicada.

Me permitió viajar en la tristeza de su mirada.

La recuerdo aquí.

Llevaba un sombrerito negro como sus ojos,
labios muy rojos
como la sangre de sus cuerdas,
un abrigo largo
prestado de las sombras de este bar escondido,
una falda muy corta
con la que dominaba el lugar.

Cuando nos despedimos aquella fría mañana,
se perdió en la bruma de mis recuerdos.

Aquí,
sentado en la misma barra,
los años me han dejado rezagado.

Aunque no recuerdo exactas las líneas de su rostro,
ni el delicado beso a medias
de nuestra despedida nunca deseada,
sí, la percibía:
esa soledad tan apacible
que bailaba entre las notas invisibles
de su melodía mística,
la mágica afinación de su guitarra,
la presión de sus largos y delicados dedos
en cada traste.

Algo como esto que suena...

Sí...

es ella.

(extraído del poemario “Pasos” 1996)
©Fran Terrones Julca



18 enero 1996

Lejos y a tiempo

 

El sol agoniza,

se acerca mi tiempo.


Bañé su hematólatra corazón con mi sangre venenosa,
para así seguir ligero a mi último demonio.

Todo parece tener un trasfondo tan macabro.

Este es mi tiempo.

Putrefacción tras la muerte,
eternas esperas por un milagro piadoso,
todo a su tiempo.

Bares y calles,
teatros y ferias,
buscando un bastón que nos ayude a cargar con lo nuestro;
alguien,
un alma que nos logrará liberar
con un consuelo momentáneo.

Como extraña posesión,
la pasión se presenta siempre justo a tiempo.

Otra trampa.

Gemidos y burlas.

Corrientes notas musicales nos guían.

La vida es un riesgo mortal
cuando modificamos ciertos estatutos.


Tal vez no conquiste la madrugada.

Sale el sol riendo...
y otra feria termina.





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