A su hogar mi tacto
en mis bolsillos el frio metal
y las monedas
Las blancas telas cubriendo siluetas
se deslizan
no hay nadie
no hay nada
Las caricias del viento
en mi cabello
y mi pecho
Los aromas sitos de olvido
vuelven
secos
vacios.
Sin duda fue todo un privilegio el que tu voz acompañe las palabras que llegaron hasta mi conciencia el que pronunciaras mi nombre, ...