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10 octubre 2026

La sencillez de una anomalía

I

El único miedo que aún se mantiene como una flama eterna
es el saludo que podría darle frente a frente.
Y aunque es la última luz que ilumina los pasajes ocultos en mi historia,
es el único calor que reduciría a cenizas los cimientos de mi realidad.

II

La última vez que los celos me prepararon un elixir fue como aperitivo para salir.
Fue cuando el viento en su azotea acariciaba su cabello,
cuando esas frías lágrimas no fueron por mí.
La última vez que los celos me arroparon fue para cubrirme de la helada despedida.

III

Nunca más habrá una próxima vez.
Fuimos hermosos, alimentados por una anomalía en los eventos del universo.
Nunca más habrá otra oportunidad para decirlo.
Si existiera un antídoto para olvidar que nos disparamos la misma bala en el duelo...
Nunca más habrá un saludo con gusto a despedida.

IV

El tiempo dejó de andar mientras me miraba acostada, rodeada por su lacio cabello como marco.
Y mientras describía el momento según mis agotados sentidos, que trataban de absorber el instante...

...mi rostro, a centímetros sobre el suyo,
solo pudo expresar lo que un parpadeo brinda,
y que sería inevitable.

Se cerraron las persianas con la esperanza de que algún día yo volvería.
La locura nos ayudó un poco,
o más bien la cordura.

V

Los días hoy corren mucho más rápido que los edificios fuera de la ventanilla.
Mi taxi vuela sobre las negras pistas,
siempre en círculo por los surcos de un vinilo,
sobre el filo de mi línea existencial que solía ser finura de sus labios.

Conocedora del arte de la prestidigitación de aquel sentir,
experto en el acto de la desaparición estando aquí.

Somos dos sonrisas que se toman la licencia que les brinda la experiencia.
Conocemos la ruta del comienzo,
el disfrute del recorrido
y la fortaleza del término.

(Extraído del poemario Sobre arena estéril, 2026)

30 septiembre 2026

Introducción de la obra poética REMINISCENCIAS

 Escrito en 2026, Reminiscencias nace del deseo de conservar pequeñas experiencias que el tiempo podría borrar. Es un poemario unico en el autor pues no busca prolongar el recorrido de los poemarios anteriores ni contar una sola historia. Cada texto vuelve a un instante: una conversación, una noche, una despedida, un lugar o una presencia que van perdiendo una emoción.

En estas páginas, la memoria aparece ligada a detalles concretos: una canción, un sillón, una azotea, una banca, el humo o el viento de una ciudad que también ha cambiado. A veces el recuerdo conserva la intensidad de lo vivido; otras, apenas permite acercarse a ella. Pero incluso esa distancia forma parte de lo que permanece.

A diferencia de las anteriores obras sus poemas no necesitan formar un relato continuo: cada uno guarda algo propio, una sensación que merece seguir existiendo en las palabras.




23 septiembre 2026

El Tiempo


Sin esperar ver estas ruinas anduve
cuando pasé por casualidad por nuestro suelo
enredaderas cubrían nuestros viejos muros
pétalos bailando con el viento cambiante
y de nuestros cuartos y salones de locura
se ha levantado un nuevo pasto.

Cuánto tiempo ha pasado
cuánta sangre ha goteado
cuántos cigarros tirados
cuantos pasos perdidos

Me sorprendieron tan muertas estas tierras
cuando me detuvieron por fuerza nuestros ruidos
palomas revoloteando en nuestros rumores
el rocío destellando en débil reflejo
sobre nuestros sepulcros
sobre nuestras penas de añoranza
se levantará el proyecto de vivienda


(Extraído del poemario Reminiscencias, 2026)

22 septiembre 2026

San Lurén


Tal vez nunca sepa
Qué fue de ti cuando nos fuimos,
qué será de tus pasos cuando dimos el último.
Nos disipamos en algún momento de nuestra propia historia,
como cuando se difumina una tarde
sin saber cuándo se hizo sombra.

Aún está ahí el árbol donde te tomé una foto.
Aún está esa vereda donde me levantaste,
con algunos de tus sueños encima,
sueños que teníamos bien escondidos,
como si llevaras contigo
un peso que pronto olvidaríamos.

Tal vez nunca sabré
qué habría sido de nosotros si nos deteníamos ahí.
Y quizá esté bien así,
porque con lo que tuvimos
basta y sobra para mí.

Aún está la fría banca donde te dije que te quería.
Aún está la vieja avenida que conectaba nuestra lejanía.

Después vinieron los días,
nuevos caminos y cómodos silencios,
y cada uno fue aprendiendo
a desprenderse del otro.

Qué será de aquel gato que no recogimos,
qué sería de sus noches,
de sus saltos por los techos.



No dejamos ni siquiera un aroma.
Solo un puñado de fotografías
que a este tiempo ya son caducas

Aquel árbol se ve distinto,
aquella banca fue removida,
aquella vereda, reparada.
Nuestra ciudad cambió de cara
sin siquiera pedirnos nada.

Quién diría que los sueños terminaron por cumplirse,
aunque no del modo en que lo planeamos.
Tal vez nunca sepa
qué fue de mí después de ti,
qué será de aquellos pasos
que dejamos por ahí.

Tal vez nunca lo sepa,
tal vez ya no importe tanto,
porque con lo que tuvimos
basta y sobra… al menos para mí.



(Extraído del poemario Reminiscencias, 2026)

 

 

 

02 septiembre 2026

Desde la esquina

Me he cansado de ver tu imagen borrosa
trasladándose lentamente de un recuerdo a otro

En una colección de souvenirs se han convertido los sonidos
y aromas que encuentro al pasar por tu casa

Tu ventana abierta
tu silueta a través del tul
relaja mi vista y la absorbe
haciéndome odiar cada parpadeo
Hasta que la oscuridad
aún más negra que la de tu calle
termina por abrazarte
como lo hacía yo en intimidad

Tal como debía ser
en la minúscula era de la que te quise robar
como si fuera un astro sin estallar
debí desaparecer
A diferencia de tu presencia
que brillara como candil
iluminando un estadío
una existencia

En la esquina
soy como una sombra
extensión negra del poste

Hasta llegado el dia
nadie recordaría
la última palabra
el último beso
la última mirada
y aquella esquina.



 (Extraído del poemario Reminiscencias, 2026)


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