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23 octubre 2026

Introducción de la obra poética SOBRE ARENA ESTÉRIL

 Escrito en 2026, Sobre arena estéril inaugura una nueva etapa dentro de la obra. Después de años de silencio editorial, la voz poética regresa para observar un mundo profundamente transformado. La ciudad continúa presente, pero ya no es la misma. Tampoco lo es quien la recorre.

Los poemas exploran la experiencia de haber vivido la transición entre dos épocas: una donde la memoria habitaba los encuentros, las calles y los objetos cotidianos, y otra donde gran parte de la vida transcurre a través de pantallas, redes y espacios virtuales. Sin nostalgia ni idealizaciones, el poemario reflexiona sobre aquello que permanece y aquello que inevitablemente cambia.

Leído hoy, Sobre arena estéril propone una mirada contemporánea sobre la condición humana. Más que preguntarse qué perdimos con el paso del tiempo, invita a descubrir qué significa seguir construyendo vínculos, identidad y memoria en un mundo donde la tecnología ha transformado nuestra manera de vivir, comunicarnos y recordar.



23 septiembre 2026

El Tiempo


Sin esperar ver estas ruinas anduve
cuando pasé por casualidad por nuestro suelo
enredaderas cubrían nuestros viejos muros
pétalos bailando con el viento cambiante
y de nuestros cuartos y salones de locura
se ha levantado un nuevo pasto.

Cuánto tiempo ha pasado
cuánta sangre ha goteado
cuántos cigarros tirados
cuantos pasos perdidos

Me sorprendieron tan muertas estas tierras
cuando me detuvieron por fuerza nuestros ruidos
palomas revoloteando en nuestros rumores
el rocío destellando en débil reflejo
sobre nuestros sepulcros
sobre nuestras penas de añoranza
se levantará el proyecto de vivienda


(Extraído del poemario Reminiscencias, 2026)

27 diciembre 2018

Nuestra Aventura


Creo que todo comenzó con una ventana
con un cielo blanco y dos palomas volando
creo que todo comenzó con miniaturas de Vivaldi
y largos parpadeos a mi interior…
Creo que todo empezó con el cantar de Dylan
con los sonetos de algún viejo libro que no recuerdo
creo que todo comenzó con las ventanas abiertas
y el frio de nuestro invierno Limeño…
No lo se
si con aquel primer beso
o el preludio del ultimo
Si cuando por primera vez en la calle caí
o me levanté
Si con aquel primer golpe
o después
Lo cierto es que para bien
el nacimiento repentino
o mal
la muerte esperada
El amor buscado
o el perdido
La complicidad de un saludo
o el desinterés del olvido
nuestra aventura continua...

©Fran Terrones Julca 

23 abril 2018

Cuando el comodín salió volando con la caliente brisa del caucho


I

Con esas mismas gotas nacientes de mi niño interior
voy curando el ala de un ángel desconocido que en mi yermo simplemente se arrima
las tecleadas negras aparecen donde fuera yo a imprimir
los hechos al azar que serían las más hermosas utopías
que mi retorcida memoria no desecha en sus zambullidos alcohólicos.

II

Repaso las planas en reverso como si del dueño del tiempo se tratara
quizá demasiado tarde
sin importar las palabras que nacieran de lo más hondo de un casi inaccesible mundo
sin importar las suplicas de un espíritu dispuesto a desvanecerse en las horas continuas
el recorrido del mundo sigue en su interminable he invisible línea que nos rige y particiona
en nuevas gracias
nuevos secretos
nuevos rastros
y una nueva silueta que vibra con la inmediatez de corazones que circundan su ciberespacio.

III

Voy tratando de no incursionar por todo lo perdido
mientras las grises nubes limeñas se acercan con visiones atemporales
empujando desconocidos aromas de vivencias frías y químicas a mi percepción sobreviviente
adaptando experiencias
sobre una delgada capa seca de todo lo degustado
los sabores metálicos en la lengua
la sed incontrolable por el fin de aquellos efectos
abstinencias
aun muchos saben de lo que leen
y aunque pocos son mis compañeros que vivieron lo que soñaron
voy tratando de no profanar los escombros de nuestro orgullo.
  
IV

Sin compañía mientras la lluvia arañaba las paredes del callejón cuzqueño más solitario
Sin la sombra de siempre el contexto del Mall se desarrolla fundiéndome en su metálico acuarela
Jamás quise recuperar los mejores instantes impresos en el ático de mi cerebro
pues las locaciones siguen ahí recibiendo y siendo ignoradas por los demás
las tiendas volverán a abrir para recibir y desconocer a los clientes sonrientes
pues tuve lo que me arrancaron las olas de mi adolescencia excéntrica
y tengo lo que en una intricada contabilidad del bien y el mal resultó que merecía.

V

A estas alturas se han revelado las incógnitas que con mis acciones deje en manos de quien me rozó en su existencia
A estas alturas ya me olvidaron quienes llegaron a tocarme en esa demencial cabalgata de accidentes y conquistas

VI

Cada hora veo contarse historias
iniciar así el programa que le da la forma a eventos tan desconocidos como la emoción
tratando de evitar cada herida que vendrá
esperando eludir cada gota de ensueño que en algún momento se resbalará
girando esta mágica secuencia de imágenes como un olvidable anfitrión
siempre hay otros ángulos imaginarios
planos imposibles
despedidas históricas
y encuentros improbables insertados en lo más frívolo de los toques en las pantallas.

Una hora más me quedo para documentar tras los corta fuegos
presenciar el comienzo de lo que sería esa larga aventura
en la que me alumbro con el naranja y la nicotina
brindo con tradicional extravagancia
y me despido hasta la próxima manía

© Fran Terrones Julca






22 noviembre 2013

Poste de alumbrado eléctrico

22 de noviembre de 2013 a la(s) 21:20

Ella…
Miraba por la ventana esperando el regreso de aquellas nubes rojas sobre el mar, como si el ocaso conservara entre sus señales la dirección de un tiempo que ya no vuelve.

Conjuraba las invisibles facciones de su rostro sobre el vidrio, dibujando con la yema de los dedos los contornos de una presencia que la humedad de la noche iba borrando lentamente.

Su sonrisa brillaba todavía con los últimos rayos del sol, una pequeña descarga de luz entre los edificios, mientras sus ojos, de aquel tono pardo que aún remojaba en su recuerdo, buscaban una figura perdida en el tránsito de las horas.

Olvidó el traje que lucía cuando la besó aquel día.

Olvidó el acuerdo para el próximo día.

Olvidó el dolor al otro día.

Y en la superficie empañada de la ventana, su dedo continuaba dibujando al ritmo de su llanto, siguiendo una música que nadie escuchaba, una secuencia de imágenes sin sonido, una película detenida en el instante anterior a la despedida.

Miraba por la ventana, alucinada, el perfecto encuentro de aquellos paseos que ya no solía dar, las veredas donde la ciudad parecía abrirles un espacio entre sus luces, los árboles inmóviles bajo el ruido de los motores, las tardes que cruzaban sin sospechar que algún día serían apenas una dirección borrada en el mapa.

Él…

A escondidas iba recogiendo todos los pasos que alguna vez lo llevaron hasta su lecho, reconstruyendo sobre las calles una ruta que la ciudad ya no reconocía, una sucesión de esquinas, portales y luces amarillas que persistían en su memoria como los restos de una transmisión nocturna.

No le conocían compañera ni las calles ni los gatos nocturnos que lo saludaban desde los muros, entre bolsas abiertas, motores apagados y ventanas donde otras vidas encendían sus pequeñas pantallas.

Observaba su recuerdo elevando la mirada hacia una ventana oscura, esperando que detrás del vidrio apareciera aquella silueta capaz de devolverle, aunque fuera por un instante, la antigua continuidad de los días.

Detenía su vida para sonreírle a aquellos actos interpretados sobre la vereda, a los gestos que alguna vez tuvieron público, a las palabras pronunciadas bajo los árboles, cuando todavía creía que el amor podía repetirse sin alterar el orden de las cosas.

Soñaba con recitarle versos mientras dormía, acercarse despacio a su respiración y devolverle a la noche la música que habían perdido, como si una canción conocida pudiera restablecer la corriente interrumpida de sus cuerpos.

Era milimétrica la distancia y, sin embargo, infinita en el silencio que los separaba; la veía pulcra, intacta en aquella región de su memoria donde el tiempo no alcanzaba a tocarla, donde ninguna despedida había terminado de pronunciarse.

A escondidas había esperado encontrar el refugio que todavía añoraba los detalles de su pecho, la tibieza de su presencia, el pequeño universo que alguna vez creyó habitar y que ahora recorría como un desconocido, bajo un cielo de cables que no permitían verla jugando con esas estrellas, mientras la ciudad seguía transmitiendo sus mensajes hacia todas partes en una red que la dominaría, menos hacia él.

(Modificado exclusivamente para esta publicación digital)

© Fran Terrones Julca

20 octubre 2013

Sangre

Del mismo costado tenemos la marca
del mismo lado del corazón hemos sangrado
con la misma pérdida a cuestas

de aquella sangre que se escurrió por el vidrio

las copas
lágrimas rojas
perdimos lo mismo que abrazamos
podría seguir oyéndote
podría seguir mirándote
y al mismo tiempo
perdiéndote…
Y aunque la noche nos cubra la herida,
tu ausencia respira junto a mí.
Brindo el silencio, 
...sobre un charco carmesí
(escrito solo para este blog)

©Fran Terrones Julca

18 septiembre 2013

Baldosas y lápidas

I
Aseitoso tu elixir recorre mis venas
delineando mi estructura en una maraña de nervios desconectados
recuerdo fragmentos que alguna vez te expuse y que se van descociendo
decolorándose  ante los elementos
mis pensamientos
en esta banca tan fría como nuestro abandono
como un segundero que gira en su interminable recorrido hacia nuestro fin.

II 
Insisto buscando testigos de lo ocurrido aquellos días que brillan tras las colinas de argamasa
rebuscando en aquellos parques que sacuden sus ramas de copas tan altas

que hoy las pierdo de vista
una luz ha pasado de largo entre una secuencia de sombras
una voz se ha confundido en un rumor de asonancias
 y un beso se ha incrustado en el lomo de acero de un registro de pruebas
adentrándote en la bruma de las estaciones tan comunes como silvestres.

III
 Sin una guía la libertad es el sendero que parece responder a las necesidades de un ente ficticio
las promesas edifican un distrito entero de enredaderas que nos llevan a una mentira dorada
mientras el amanecer empuja el incansable sistema que subyuga nuestro tiempo a un trueque mecánico
la noche y yo esperamos en un lugar y tiempo fuera del recorrido afirmado por tus nuevas huellas.




© Fran Terrones Julca

19 junio 2013

La primera página del final

Mientras me veías partir desde el otro lado del gélido vidrio
goteaba roja viviente con una corriente
desde tus venas
tibia sobre el parket lustroso
el espeso líquido que fue devorando al tiempo
tus páginas ojeadas por el viento
tus sueños roídos por tus criaturas ocultas
mi voz bajo el cobijo de tu recuerdo
y nuestro último baile en las alas de lo eterno.

Nuestra ficción marchita en el jardín trasero de aquel palacio
elegantes en el salón colisionan nuestras miradas como los astros
para sonreír en una complicidad por lo inexistente
en una sensación de haber salido de lo incomprensible
de haber compartido lo indescriptible


“Hola, otra vez el cabello largo…”
“Bueno, quizá alguno de estos años me encuentres con cabello corto”

o quizá algún dia escribiré un rima que describa la primera vez
que explique el nacer de nuestro sentir
que narre el camino que debimos seguir
que revele el secreto que todos debieron permitir
que vierta el compromiso que debimos beber
que vista la prenda que debimos prohibir
o advierta sobre el final que tendríamos que vivir.


© Fran Terrones Julca

23 enero 2013

Luna sin cielo



I

Todas las noches pretendo despedirme de ti/
cuando temprano te recuerdo con la primera luz/
con el primer canto de alguna ave desconocida.





II

Perfectamente disfrazado cerrando la puerta de cara al mundo/
mi corazón es el lastre que me mantiene en este suelo/
impedido de volar hasta encontrarte/
mis brazos ya no son tan largos como para alcanzarte/
perfectamente calibrado en una secuencia pulsante camino.




III

Aun es ayer/
con mis manos puedo moldear el tiempo pues mi tacto aun no te ha desechado/
aquellos hechos se repiten una y otra vez en los linderos fuera de este continuo universo/
aun existe un ayer/
que puedo observar como tu admirador más leal en aquel intimo evento/
aquellas palabras surgen una y otra vez en un romance con el primer beso desahuciado/
siempre el ayer/
donde habitaremos cuando nos demos por vencidos/
donde nos encontraremos cuando nos alcance el destino.


                                                           IV

Gotas negras expandiéndose en tus planes/
el vacío colgado de mi brazo/
la jaula oxidada/
la ventana rota/
mis ojos sumergidos en el pantano de un adiós olvidado...


17 diciembre 2012

Las memorias para el futuro



…recordamos los aromas
las melodías
los sabores
las tonalidades
en sus ojos
en su piel
desde aquí en lo alto
con la visita de un viento gitano
despertando sobre el calendario
los mismos nombres para los días
los mismos días para crear recuerdos…

30 octubre 2012

Nocturno



Interactuando bajo mis gotas carmesí/
interrumpida por lapsos de oscuridad en tu veloz andar/
no hay escape de mis largos dedos emergentes de la niebla/
no hay huida que escape de mis pensamientos en tus noches sin sueño.



Otra vez me invitas a entrar/
y me descubro desde la sombra de tu ataúd/
mi oscuridad tu abrigo/
tu eco  mi silencio.






Infectando tus pétalos con mi tonalidad negruzca/
retrasando tus pasos hacia un futuro de ominosa claridad/
no hay espacio en la piel  donde no llegue mi delgado tacto/
no hay verdad más apremiante que el abandono de tu memoria sin dueño.





La última vez que me viste partir/
me cubrieron los designios de mi maldición/
mi regalo tu esperanza/
tu ausencia mi existir.

31 diciembre 2008

Introducción de la obra poética ESCRITOS AL VIENTO

Escrito en 2008, Escritos al viento abre una nueva etapa dentro de la obra. Después de recorrer intensamente la ciudad, la mirada vuelve hacia la experiencia íntima, donde la memoria, la ausencia y el paso del tiempo adquieren un significado diferente. Los poemas encuentran en el recuerdo un espacio donde aquello que parecía perdido continúa viviendo a través de las palabras.

En este libro, la naturaleza, las estaciones, la lluvia, la luna y los caminos acompañan una voz poética que contempla cómo algunos encuentros permanecen mucho después de haber terminado. La emoción ya no busca explicarse; se transforma en imágenes que invitan al lector a completar aquello que el poema apenas insinúa.

Leído hoy, Escritos al viento revela que existen experiencias capaces de acompañarnos durante toda la vida sin dejar de transformarse con el paso del tiempo. Esa búsqueda continuará desarrollándose en Exilio, donde el recuerdo dará paso al tránsito, la distancia y la reconstrucción de una nueva manera de habitar el mundo.



31 diciembre 2006

Introducción a la obra poética ATEMPORALES, LADOS B (1993 - 2006)

Atemporales: Lados B reúne poemas que permanecieron al margen del recorrido principal de la obra, pero que conservan una relación profunda con su universo poético. Son textos donde la memoria, la ciudad, la noche, el deseo y la soledad aparecen desde perspectivas distintas, revelando otras zonas de una misma voz. Los poemas por lo tanto se pueden ubicar en cualquier tiempos desde 1999 hasta 2006.


“Lados B” no significa textos menores, sino caminos alternativos de la creación: poemas que quedaron fuera del recorrido central y que, reunidos ahora, amplían y enriquecen el territorio de Atemporales y de la Obra Poética Total.

Esta exploración de los márgenes continuará en Atemporales en el espacio negativo, donde aquello que permanece fuera de la mirada ocupará el centro de la experiencia poética.

 

Mi extravagancia

I
…y tu mirada llega hasta él como alguna vez cayó en mi retina
sumidos en el romance que emanaba de nuestra temprana experiencia
y tus brazos llegan hasta él como alguna vez rodearon mi mundo
sonrío al instante que parpadeabas desde tu simular y mi puesto.

II
Aunque se han apresurado los días en pasar
inmutables se han impregnado mis sentires hacia ti
ahora que alumbra la mañana tu nuevo tiempo
libre como las aves con las que siempre quisiste jugar
corre tu sombra sobre el oscuro sendero
que más nunca de mi mano te podre guiar.

III
De una oscuridad especial me valgo para rodear lo lumínico de tu alegría
desde esa estación abandonada he perdido tu eco pronunciado mi nombre
en mi andar disimulado he ocultado el desasosiego al escuchar tu nombre
acompañado por el buen porvenir que aquel adiós le dio a cada uno de tus días.

IV
Si en un demente me convierte que de pronto sonría a mitad de la calle
o sea un reto cada inconsistente relación que se me cruce por la avenida
me encuentro más lúcido en mi cosmos purgándolo todo
noche tras noche
tal vez los niños no cambiamos
pero al menos atesoramos.



© Fran Terrones Julca

31 octubre 2005

Trampa Marina

Perdidos estuvimos en una marea de héroes falsos e impresiones simuladas
eludiendo consejos de vidas ajenas y enseñanzas modernas
despierto ahora en la más desolada playa donde encallan los sueños
fotografías de nuestra vida caen desde lo alto de este cielo opaco,
hacia el desierto me dirijo buscado la rutina
al campo de batalla donde se perdieron las guerras de amor y se secan los corazones,
golondrinas muertas me guían
lejos del corazón que tenía entre mis manos,
entre mis labios,
entre mis líneas.
Cansado estoy de ahogarme en los mares de una sociedad cada vez más lenta
cansado de escribir una historia que se revuelca en un baúl
tan agotado de vivir los amores de poetas,
amores bajo el yugo impávido del mundo,
amores cuales cimientos forjé apartando mi soledad querida;
...merodeo por el silencio
sin esperar el alba
sin querer que me repartan las cartas;
cansado estoy de buscar una amnesia
una conveniente
pero andando
sobre un cuento de largísimo final
sobre una esfera donde crecen por igual
mentiras,
ilusiones en oferta
verdades polveadas.
Pasará el tiempo sin que termine de salir de este paisaje
pasará un tiempo hasta que me vea en una isla donde encallan los sueños
pasará el tiempo en el que mi sangre alimentó las flores que crecían en mi pared
pasará el tiempo en el que debí estar contigo para siempre
pasará el tiempo en donde debí dejar el cigarrillo y los vasos de más
pasará el tiempo y todo habrá terminado.

Voy sobre una línea temporal e imaginaria que corre a través de mis pies
hacia el espejismo de una buena vida que se vislumbra después de las tormentas en amor etílico
estas costas se adentran en esta vista hasta la capital
mientras mi amor se maquilla a la noche
mi corazón late contando sus pasos



(Extraído del poemario Silencio en el Viento, 2005) 

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