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06 enero 2015

Consiente escape

Mis dedos reposan en la vereda
pero mi cuerpo parece disolverse
no recuerdo la verdad
no reconozco el calor
el frío hace visible mi aliento
soy la sombra de mi recuerdo
el ser viviente para el fantasma.

https://www.facebook.com/franfotografia
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Una nota/
noticias en el aire/
información invisible/
es el eco de mi conciencia que habló hace mucho/
ordenándole a mi pulso que recorra esta emoción/
o soy presa del delirio de quien alguna vez existió.

Las preguntas no se detienen/
mientras la cordura recolecta palabras sobrantes/
los distritos pasan bajo mis pies/
en un espacio publico que mueve el planeta/
las imágenes no se detienen/
mientras mis oídos reciben un extracto del ruido/
mis memorias me olvidan.




El tiempo arranco mis cabellos
y con ellos la dulzura del dolor
el silencio aplastó mis gritos
dejando así mudo el quejido al caer.


Atemporales Lados B
2015
©Fran Terrones Julca

28 mayo 2014

Fluidez de la ciudad

I
Una a una caen las notas que deje a tu servicio
y desaparece la mágica época a la vuelta de la esquina
si aquella
que me ve una vez al año
me cuenta de tu sonrisa
me felicita por dejarme vencer
y me llora cuando la olvido.

Una a una se van borrando las letras que le dedique a tu sonrisa
y las reemplazan finas navajas que bebo en la bodega
si aquella
que me alberga
cobija
y esconde. 
II
 En la urbe se levantan verticales más historias
de juego perdidos que se confundieron en una bruma
frívolos coqueteos en estuches de cuero
como un reptil cambiando de forma sobre las paredes
me desplazo como testigo de eventos anunciados con besos
cariños
miradas
presagios en un emporio de falsos gritos
piezas a merced de complejos y elogiados
siendo el cielo solo un lugar donde se pierden mis enfoques
y el infierno solo la romántica idea de los más inocentes
me extravío en conceptos varios  que yo mismo reflejo

III
 
Un solo ruido
es la voz del suburbio
mi pobre pulso
se retarda
la estación indefinida
sin calor ni frio
un solo sueño
olvido en la puerta
o en el grisáceo seno
de mi Lima hermosa 

IV
 Necesito el silencio que me trae una oxida madrugada
necesito caigan mis parpados para elevarme en la enormidad de la negrura
sin rasgos de cortes sobre la superficie de un bio-mecanismo y mente cansada
mis salidas de escape son para otros puertas de entrada
mi evolución el manifiesto del andar con voz agotada y conciencia despierta
he dejado una caja de recuerdos sin melodía
he maquinado mi destino sin queja valedera
sin poseros epitafios retiro mi presencia del reflejo que alumbra
la historia completa se sabrá en mi canción muda
o en la caída de cada grano en el reloj de arena.

V

Una hora más tuvieron para contarse sus historias
iniciar así el programa que le da la forma a este evento
del que vale cada herida y gota de ensueño
girando esta mágica secuencia de imágenes sublimes
de ángulos imaginarios
planos imposibles
despedidas históricas
y encuentros improbables.

Una hora más me quedo para documentar tras bambalina
presenciar el comienzo de lo que sería esa larga aventura
en la que me alumbro con el naranja y la nicotina
brindo con tradicional extravagancia
y me despido hasta la próxima manía.

© Fran Terrones Julca
2014

01 diciembre 2013

A tu consideracion




Sosiega las lóbregas memorias que cargas como penitencia
si te apetece puedo sazonar el menú con exóticos besos que aprendí en ensueños contigo
deja que conduzca mi tacto por tu ondulante duna
si te parece puedo recitar los elogios extravagantes que descubrí en mi vacío camino
permite que te enseñe los bailes secretos que recordaras sin mi personaje
Te enseñare a elaborar nuestros perfumes
…tu piel
las melodías
tu voz
los matices
tus ojos…
tallaré en tu corazón con cariños mis palabras
tendremos otros nombres para las jornadas
y otras formas para las nubes en nuestras miradas.

Detén el cristalino manantial pues tus lágrimas me duelen hasta hoy
solicito tu sonrisa para distinguir  el ascenso a la colina o la caída hacia mi abismo
deja fluir el torrente de besos retenidos por un pasado yermo

forma nuevos sueños aunque sea yo tan solo un escribano.


© Fran Terrones Julca

22 noviembre 2013

Poste de alumbrado eléctrico

22 de noviembre de 2013 a la(s) 21:20

Ella…
Miraba por la ventana esperando el regreso de aquellas nubes rojas sobre el mar, como si el ocaso conservara entre sus señales la dirección de un tiempo que ya no vuelve.

Conjuraba las invisibles facciones de su rostro sobre el vidrio, dibujando con la yema de los dedos los contornos de una presencia que la humedad de la noche iba borrando lentamente.

Su sonrisa brillaba todavía con los últimos rayos del sol, una pequeña descarga de luz entre los edificios, mientras sus ojos, de aquel tono pardo que aún remojaba en su recuerdo, buscaban una figura perdida en el tránsito de las horas.

Olvidó el traje que lucía cuando la besó aquel día.

Olvidó el acuerdo para el próximo día.

Olvidó el dolor al otro día.

Y en la superficie empañada de la ventana, su dedo continuaba dibujando al ritmo de su llanto, siguiendo una música que nadie escuchaba, una secuencia de imágenes sin sonido, una película detenida en el instante anterior a la despedida.

Miraba por la ventana, alucinada, el perfecto encuentro de aquellos paseos que ya no solía dar, las veredas donde la ciudad parecía abrirles un espacio entre sus luces, los árboles inmóviles bajo el ruido de los motores, las tardes que cruzaban sin sospechar que algún día serían apenas una dirección borrada en el mapa.

Él…

A escondidas iba recogiendo todos los pasos que alguna vez lo llevaron hasta su lecho, reconstruyendo sobre las calles una ruta que la ciudad ya no reconocía, una sucesión de esquinas, portales y luces amarillas que persistían en su memoria como los restos de una transmisión nocturna.

No le conocían compañera ni las calles ni los gatos nocturnos que lo saludaban desde los muros, entre bolsas abiertas, motores apagados y ventanas donde otras vidas encendían sus pequeñas pantallas.

Observaba su recuerdo elevando la mirada hacia una ventana oscura, esperando que detrás del vidrio apareciera aquella silueta capaz de devolverle, aunque fuera por un instante, la antigua continuidad de los días.

Detenía su vida para sonreírle a aquellos actos interpretados sobre la vereda, a los gestos que alguna vez tuvieron público, a las palabras pronunciadas bajo los árboles, cuando todavía creía que el amor podía repetirse sin alterar el orden de las cosas.

Soñaba con recitarle versos mientras dormía, acercarse despacio a su respiración y devolverle a la noche la música que habían perdido, como si una canción conocida pudiera restablecer la corriente interrumpida de sus cuerpos.

Era milimétrica la distancia y, sin embargo, infinita en el silencio que los separaba; la veía pulcra, intacta en aquella región de su memoria donde el tiempo no alcanzaba a tocarla, donde ninguna despedida había terminado de pronunciarse.

A escondidas había esperado encontrar el refugio que todavía añoraba los detalles de su pecho, la tibieza de su presencia, el pequeño universo que alguna vez creyó habitar y que ahora recorría como un desconocido, bajo un cielo de cables que no permitían verla jugando con esas estrellas, mientras la ciudad seguía transmitiendo sus mensajes hacia todas partes en una red que la dominaría, menos hacia él.

(Modificado exclusivamente para esta publicación digital)

© Fran Terrones Julca

20 octubre 2013

Sangre

Del mismo costado tenemos la marca
del mismo lado del corazón hemos sangrado
con la misma pérdida a cuestas

de aquella sangre que se escurrió por el vidrio

las copas
lágrimas rojas
perdimos lo mismo que abrazamos
podría seguir oyéndote
podría seguir mirándote
y al mismo tiempo
perdiéndote…
Y aunque la noche nos cubra la herida,
tu ausencia respira junto a mí.
Brindo el silencio, 
...sobre un charco carmesí
(escrito solo para este blog)

©Fran Terrones Julca

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