Mis poemas escritos en Lima desde 1993 hasta la actualidad. La poesía tiene su ritmo, las palabras su tono, las imágenes su duración y los símbolos su historia. ©Fran Terrones Julca
01 diciembre 2013
A tu consideracion
22 noviembre 2013
Poste de alumbrado eléctrico
Ella…
Conjuraba las invisibles facciones de su rostro sobre el vidrio, dibujando con la yema de los dedos los contornos de una presencia que la humedad de la noche iba borrando lentamente.
Su sonrisa brillaba todavía con los últimos rayos del sol, una pequeña descarga de luz entre los edificios, mientras sus ojos, de aquel tono pardo que aún remojaba en su recuerdo, buscaban una figura perdida en el tránsito de las horas.
Olvidó el traje que lucía cuando la besó aquel día.
Olvidó el acuerdo para el próximo día.
Olvidó el dolor al otro día.
Y en la superficie empañada de la ventana, su dedo continuaba dibujando al ritmo de su llanto, siguiendo una música que nadie escuchaba, una secuencia de imágenes sin sonido, una película detenida en el instante anterior a la despedida.
Miraba por la ventana, alucinada, el perfecto encuentro de aquellos paseos que ya no solía dar, las veredas donde la ciudad parecía abrirles un espacio entre sus luces, los árboles inmóviles bajo el ruido de los motores, las tardes que cruzaban sin sospechar que algún día serían apenas una dirección borrada en el mapa.
Él…
A escondidas iba recogiendo todos los pasos que alguna vez lo llevaron hasta su lecho, reconstruyendo sobre las calles una ruta que la ciudad ya no reconocía, una sucesión de esquinas, portales y luces amarillas que persistían en su memoria como los restos de una transmisión nocturna.
No le conocían compañera ni las calles ni los gatos nocturnos que lo saludaban desde los muros, entre bolsas abiertas, motores apagados y ventanas donde otras vidas encendían sus pequeñas pantallas.
Observaba su recuerdo elevando la mirada hacia una ventana oscura, esperando que detrás del vidrio apareciera aquella silueta capaz de devolverle, aunque fuera por un instante, la antigua continuidad de los días.
Detenía su vida para sonreírle a aquellos actos interpretados sobre la vereda, a los gestos que alguna vez tuvieron público, a las palabras pronunciadas bajo los árboles, cuando todavía creía que el amor podía repetirse sin alterar el orden de las cosas.
Soñaba con recitarle versos mientras dormía, acercarse despacio a su respiración y devolverle a la noche la música que habían perdido, como si una canción conocida pudiera restablecer la corriente interrumpida de sus cuerpos.
Era milimétrica la distancia y, sin embargo, infinita en el silencio que los separaba; la veía pulcra, intacta en aquella región de su memoria donde el tiempo no alcanzaba a tocarla, donde ninguna despedida había terminado de pronunciarse.
A escondidas había esperado encontrar el refugio que todavía añoraba los detalles de su pecho, la tibieza de su presencia, el pequeño universo que alguna vez creyó habitar y que ahora recorría como un desconocido, bajo un cielo de cables que no permitían verla jugando con esas estrellas, mientras la ciudad seguía transmitiendo sus mensajes hacia todas partes en una red que la dominaría, menos hacia él.
20 octubre 2013
Sangre
del mismo lado del corazón hemos sangrado
con la misma pérdida a cuestas
de aquella sangre que se escurrió por el vidrio
las copas
lágrimas rojas
perdimos lo mismo que abrazamos
podría seguir oyéndote
podría seguir mirándote
y al mismo tiempo
perdiéndote…
©Fran Terrones Julca
18 septiembre 2013
Baldosas y lápidas
© Fran Terrones Julca
19 junio 2013
La primera página del final
goteaba roja viviente con una corriente
desde tus venas
tibia sobre el parket lustroso
el espeso líquido que fue devorando al tiempo
tus páginas ojeadas por el viento
tus sueños roídos por tus criaturas ocultas
mi voz bajo el cobijo de tu recuerdo
y nuestro último baile en las alas de lo eterno.
Nuestra ficción marchita en el jardín trasero de aquel palacio
elegantes en el salón colisionan nuestras miradas como los astros
para sonreír en una complicidad por lo inexistente
en una sensación de haber salido de lo incomprensible
de haber compartido lo indescriptible
o quizá algún dia escribiré un rima que describa la primera vez
que explique el nacer de nuestro sentir
que narre el camino que debimos seguir
que revele el secreto que todos debieron permitir
que vierta el compromiso que debimos beber
que vista la prenda que debimos prohibir
o advierta sobre el final que tendríamos que vivir.
© Fran Terrones Julca
Lee
-
I Un grito de antiguo dolor atraviesa la oscuridad partiendola por la mitad sobre ese sonido agudo llega un arlequín oscuro que s...
-
I Con ternura las tinieblas me arropan/ acogedora en su inmensidad/ en su infinito desconocido/ el frio beso del abandono se descongela ...





