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31 diciembre 2006

Introducción a la obra poética ATEMPORALES, LADOS B (1993 - 2006)

Atemporales: Lados B reúne poemas que permanecieron al margen del recorrido principal de la obra, pero que conservan una relación profunda con su universo poético. Son textos donde la memoria, la ciudad, la noche, el deseo y la soledad aparecen desde perspectivas distintas, revelando otras zonas de una misma voz. Los poemas por lo tanto se pueden ubicar en cualquier tiempos desde 1999 hasta 2006.


“Lados B” no significa textos menores, sino caminos alternativos de la creación: poemas que quedaron fuera del recorrido central y que, reunidos ahora, amplían y enriquecen el territorio de Atemporales y de la Obra Poética Total.

Esta exploración de los márgenes continuará en Atemporales en el espacio negativo, donde aquello que permanece fuera de la mirada ocupará el centro de la experiencia poética.

 

Mi extravagancia

I
…y tu mirada llega hasta él como alguna vez cayó en mi retina
sumidos en el romance que emanaba de nuestra temprana experiencia
y tus brazos llegan hasta él como alguna vez rodearon mi mundo
sonrío al instante que parpadeabas desde tu simular y mi puesto.

II
Aunque se han apresurado los días en pasar
inmutables se han impregnado mis sentires hacia ti
ahora que alumbra la mañana tu nuevo tiempo
libre como las aves con las que siempre quisiste jugar
corre tu sombra sobre el oscuro sendero
que más nunca de mi mano te podre guiar.

III
De una oscuridad especial me valgo para rodear lo lumínico de tu alegría
desde esa estación abandonada he perdido tu eco pronunciado mi nombre
en mi andar disimulado he ocultado el desasosiego al escuchar tu nombre
acompañado por el buen porvenir que aquel adiós le dio a cada uno de tus días.

IV
Si en un demente me convierte que de pronto sonría a mitad de la calle
o sea un reto cada inconsistente relación que se me cruce por la avenida
me encuentro más lúcido en mi cosmos purgándolo todo
noche tras noche
tal vez los niños no cambiamos
pero al menos atesoramos.



© Fran Terrones Julca

Reunión en los días Rojos

I
En el jardín

Aquellos portones parecían abrirse por primera vez
serpientes
escorpiones
rosas
el aroma inconfundible del amor
el alcohol
y la mentira
caen con la niebla a mis pies
por el laberinto
se abren los telones de la noche
rocio brillante sobre las hojas lilas
se descubre la luna
por esta noche
el caos de la fiesta me guía.

II
Las Puertas

Mirando a mis espaldas
al filo de mi destino
el futuro se desenfoca
sus señales
sus olores
sus ruidos
sus colores
todo es indescifrable.


Miro a mis espaldas
sin disfraz me encuentro digno de entrar
sin seguir presagios a ciegas
la gran fiesta siempre se da inicio con la energía de un ente misterioso y mágico.
III
La fiesta única

Tabaco y rosas
hierva y perfume
blancas líneas horizontales y nuevos espejos
vinos
copas
venenos y antídotos
juegos de salón
salones de baile
ritos
risas
y estas luces que tocan mi piel
queman mis ojos
estoy adentro
las puertas se cierran a mis espaldas
estoy adentro
mi recuerdo y mi nombre se incineran con mi primer cigarrillo
estoy adentro
nadie me vigila mientras me desplazo por este nuevo escenario
mientras encuentro mi ubicación
este capítulo parece ya haber sido vivido por alguien
voy por un deja vu ajeno
finalmente desde el balcón
la calle me llama con sus luces de poste y pavimento silencioso
sombras tenues y pájaros negros esperan mi salida
me asalta la remembranza de lo que solía ser el amor
lo que entendemos por amor
a lo que alguna vez le inventaremos reglas
la lluvia de verano parece objetar mi nueva noche
la luna nueva ojea
el viento me acoge
la soledad me acompaña buscando algo en el vacío en mi cuerpo
hasta que veo en las manos de una bella niña
un pequeño vaso de pisco y los residuos de otro amor perdido
un cigarrillo largo y la pena que habita en su vida anterior
de labios pintados sin matices oscuros
las palabras huecas de un deseo instantáneo rodean nuestro dialecto
y los besos injustificados
dignos del olvido
acaparan este espacio.

Unidos en una infinita danza
como parte de una nueva y pintoresca masa
pronto llega el ahogo
pronto llega la búsqueda de un refugio en el lugar más peligroso
por las escaleras hacia lo que debiera ser el triunfo final del mas solitario de los vagabundos
la recamara principal es lo único que queda por profanar.

IV
Las alcobas y la cenicienta de plástico

Las risas opacadas por el sonido de los viejos maderos a mi paso
figuras unidas por las blancas sabanas se convierten en deformes esculturas
gritos
placer
desvarío
debería ser parte de la fiesta
debería haber de algo más
como un espía llego a la última alcoba
desprovista de puertas para su enorme ventana
con una botella medio vacía
con una cajetilla medio llena
espero al alba contarle sobre lo que le arranqué a la fauna
espero que la noche se convierta en el ayer
cuando la niña se arrastra como un roedor escapando de su propia toxina
de un depredador invisible que la alcanza y nunca lo ve llegar
en mis brazos
delirando
lágrimas enfermas derriten su mascara de rimel y superficie sintética
llego hasta su rostro verdadero
alcanzo a tocar su alma
en sus ojos se confunden este dolor y su fantasía de escape
me escucha perdida
en mi voz le dejo escondida la formula secreta para llegar a la salida
sin tener que empujar
sin tener que huir a un lugar que siempre fue invento ajeno
en su voz me obsequió una promesa
quebrándose en un llanto puro y cristalino
descansando en un sueño nacido al instante
en esta esperanza de un mañana dormida queda cual princesa de una vieja recámara;
termina otra gran fiesta
a ella se la lleva la ambulancia que aparece como roja luciérnaga al borde del alba
ella lleva una sonrisa
y yo esperanza en el taxi que se pierde en el silencio de la madrugada.



continúa...

El fin de los días rojos

...continua de Reunion en los Dias Rojos
I
Nuestras miradas
En la niebla
años han cortado en dos mitades el frío
su mirada y la mía se despidieron
y nos desviamos
los rieles de su destino la llevaron lo más lejos 
de lo que puede llevarla las vías
tragándosela un instante
el montón y la rutina
todo hasta la última milésima en su existencia.

II
Detrás de una sombra

Ahora su figura en las nubes
su mirada en todas
su voz en el interior de mi mente haciendo ecos
su aroma invisible flotando en el aire de la noche
de la tarde
todo el día.

Ahora voy siguiendo su sombra cuando su sombra son todas
sin quererlo el recuerdo me asalta como repartido por un tahúr endemoniado
sin esperanza
sin fantasías
sin guías
no sé que responder cuando hablo sobre mi mapa y lo que dejo en ruta.
III
Fuera de su destino

Sin fe por un romance perfecto
voy tierra adentro
alejándome en un silencio solemne hasta desaparecer como el residente de un cementerio perdido
la verdad abre una grieta separando aquel mundo en el que habita el anhelo y esa locura de buscarle sentido a un mundo que describe líneas aberrantes.

Dos cucharaditas de soledad para el café matutino
en una esquina
en esa misma quietud que nos detuvo en gélido estado
en una intersección
en el centro de los puntos cardinales
estoy dejando caricias secarse al sol y a los días venideros.

IV
La fiesta de los espíritus

Entonces mis pasos me llevaron hasta aquella casa
recinto de fiestas escarlata
abandonada por el recuerdo
son sus jardines de tierra muerta donde se retuercen finos y secos arbustos
como una necrópolis de sensaciones simplonas nacidas del esplendor de la moda
sus rejas corroídas
me recuerdan el paso de los inviernos por estos distritos
ecos
gritos
risas

una fantasmal fiesta que nace de mi recuerdo mientras me abro paso por el polvo y la madera vieja
veo los bailes de cuerpos sin rostro
y me muevo como aquel día en el que no buscaba nada y encontré mucho

¿Cuándo fue?
¿Qué encontré?

Mis pasos me llevaron hasta aquella alcoba victima de ladrones y alimento de minúsculos insectos que la corroen despacio como lo ha hecho el tiempo con este sentimiento.

V
El reencuentro (esperanza)

Por fin desde el mismo espacio donde hace tanto ella cayó al abrigo de mis brazos
donde hoy no hay más que trapos y botellas antiguas
invoco las palabras que calmaron su caos interior
conocedor del mismo infierno
mientras que con sus frías lágrimas que rodaron como cristales desde sus grandes ojos
me respondieron limpiándole el rostro de las amarguras de una postura impuesta por su propio gobierno.

Por fin en el mismo recinto en el que escuché de sus labios una promesa
pasados ya los inviernos pactados por la paciencia que nunca tuve y la incredulidad que aprendí de mis desdichas
ella llega a mi encuentro
y en su rostro nacía la sonrisa de la melancolía
mas hermosa que lo que mis memorias moldearon

o mis fantasias especularon
más limpia y sana de corazón de lo alguna vez yo lo estuve

o ella creyó estar
aquí se presenta como aparición macabra
como el delirio de un demente callejero
mi alma trata de librarse de este cuerpo carcelero para encontrarse con ella,
como un ciego distinguiendo una luz que se desenfoca
su anillo dorado brilló deteniendo mi cuerpo
con una delicadeza propia de la soledad inclina su cabeza
su mirada me dijo más que cualquier conjunción de palabras
y se fue sin que mi alma volviera a mi cuerpo para detenerla
alguien esperaba afuera.

Desde el mismo puesto de donde nacen las esperanzas
me despedí
en silencio
sin saber si fue mi locura lo que la trajo
o su destino la cruzó conmigo
su promesa fue cancelada y aunque esperábamos una escena detrás del telón
en la fusión de nuestras miradas
se dibujaron nuestras sonrisas en nuestra memoria para siempre.


(Extraído del poemario Atemporales lados B, 1993-2006)

Horizonte mascarada

Páginas

Las horas pasan arrastrando esa historia
con los autos dejando un negro rastro
se que el fin de mi fábula en el horizonte flota
hacia él caminó sobre páginas en blanco
tarde tras tarde
bajo un cielo cambiante.

Consignas nocturnas

Se hunden las letras que dejo por rastro
en un océano de huecas miradas
viajando en el eco de un corazón perdido
llegan a mi encuentro personajes de comedia
por asalto tomando las noches
levantemos una vez más nuestro refugio
con energía individual
noches de locos
consignas nocturnas
páginas en común acuerdo.

En el gran escenario

Una cama de hielo
libertad en las manos
oscuridad
hay una loca que pasea por la escena
bala perdida
una gran galería de tiro
sobre el techo del taller
el reflector pálido
la espera por el tiro de gracia
desde estas estrellas
bordados en nuestro techo

El circo ciudad
Parpadeo
cazadores
malabaristas
equilibristas
gimnastas
silencio bajo la carpa abandonada
periódicos
viejos libros
gradas andamios
óxido
pájaros muertos en la arena
en la vereda
jueves 3.28 a.m.
bajo la gran carpa
el arribo de las bestias
y el director de perenne resaca
te vi entre la gente
en escena
En la calle

Cruzando la elegante avenida
por la ventana te vi pintar de color metal tu corazón
vestir tu alma de uniforme sin talla
para siempre la luz de tu habitación se apagó ,
una ventana más, sin tu brillo...
en el cuadro
en la vista lejana de un pintor invisible.

Cruzando la escabrosa avenida
dejando el sonido de tu puerta detrás
otro contrato firmo con la nada
mis votos con la muerte traiciono
antes de llorar una risa que no termina
la llovizna se precipita
fragmentos de espada rota
un anillo
y un poema incompleto.

(Extraído del poemario Atemporales lados B,2006)

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