© Fran Terrones Julca
Mis poemas escritos en Lima desde 1993 hasta la actualidad. La poesía tiene su ritmo, las palabras su tono, las imágenes su duración y los símbolos su historia. ©Fran Terrones Julca
31 diciembre 2006
Mi extravagancia
© Fran Terrones Julca
Reunión en los días Rojos
Aquellos portones parecían abrirse por primera vez
serpientes
escorpiones
rosas
el aroma inconfundible del amor
el alcohol
y la mentira
caen con la niebla a mis pies
por el laberinto
se abren los telones de la noche
rocio brillante sobre las hojas lilas
se descubre la luna
por esta noche
el caos de la fiesta me guía.
el futuro se desenfoca
sus señales
sus olores
sus ruidos
sus colores
todo es indescifrable.
Miro a mis espaldas
sin disfraz me encuentro digno de entrar
sin seguir presagios a ciegas
la gran fiesta siempre se da inicio con la energía de un ente misterioso y mágico.
gritos
placer
desvarío
debería ser parte de la fiesta
debería haber de algo más
como un espía llego a la última alcoba
desprovista de puertas para su enorme ventana
con una botella medio vacía
con una cajetilla medio llena
espero al alba contarle sobre lo que le arranqué a la fauna
espero que la noche se convierta en el ayer
cuando la niña se arrastra como un roedor escapando de su propia toxina
de un depredador invisible que la alcanza y nunca lo ve llegar
en mis brazos
delirando
lágrimas enfermas derriten su mascara de rimel y superficie sintética
llego hasta su rostro verdadero
alcanzo a tocar su alma
en sus ojos se confunden este dolor y su fantasía de escape
me escucha perdida
en mi voz le dejo escondida la formula secreta para llegar a la salida
sin tener que empujar
sin tener que huir a un lugar que siempre fue invento ajeno
en su voz me obsequió una promesa
quebrándose en un llanto puro y cristalino
descansando en un sueño nacido al instante
en esta esperanza de un mañana dormida queda cual princesa de una vieja recámara;
termina otra gran fiesta
a ella se la lleva la ambulancia que aparece como roja luciérnaga al borde del alba
ella lleva una sonrisa
y yo esperanza en el taxi que se pierde en el silencio de la madrugada.
continúa...
El fin de los días rojos
años han cortado en dos mitades el frío
su mirada y la mía se despidieron
y nos desviamos
los rieles de su destino la llevaron lo más lejos
tragándosela un instante
el montón y la rutina
todo hasta la última milésima en su existencia.
su mirada en todas
su voz en el interior de mi mente haciendo ecos
su aroma invisible flotando en el aire de la noche
de la tarde
todo el día.
Ahora voy siguiendo su sombra cuando su sombra son todas
sin quererlo el recuerdo me asalta como repartido por un tahúr endemoniado
sin esperanza
sin fantasías
sin guías
no sé que responder cuando hablo sobre mi mapa y lo que dejo en ruta.
Sin fe por un romance perfecto
voy tierra adentro
alejándome en un silencio solemne hasta desaparecer como el residente de un cementerio perdido
la verdad abre una grieta separando aquel mundo en el que habita el anhelo y esa locura de buscarle sentido a un mundo que describe líneas aberrantes.
Dos cucharaditas de soledad para el café matutino
en una esquina
en esa misma quietud que nos detuvo en gélido estado
en una intersección
en el centro de los puntos cardinales
estoy dejando caricias secarse al sol y a los días venideros.
sus rejas corroídas
me recuerdan el paso de los inviernos por estos distritos
ecos
gritos
risas
veo los bailes de cuerpos sin rostro
y me muevo como aquel día en el que no buscaba nada y encontré mucho
¿Cuándo fue?
¿Qué encontré?
Mis pasos me llevaron hasta aquella alcoba victima de ladrones y alimento de minúsculos insectos que la corroen despacio como lo ha hecho el tiempo con este sentimiento.
Por fin desde el mismo espacio donde hace tanto ella cayó al abrigo de mis brazos
donde hoy no hay más que trapos y botellas antiguas
invoco las palabras que calmaron su caos interior
conocedor del mismo infierno
mientras que con sus frías lágrimas que rodaron como cristales desde sus grandes ojos
me respondieron limpiándole el rostro de las amarguras de una postura impuesta por su propio gobierno.
Por fin en el mismo recinto en el que escuché de sus labios una promesa
pasados ya los inviernos pactados por la paciencia que nunca tuve y la incredulidad que aprendí de mis desdichas
ella llega a mi encuentro
y en su rostro nacía la sonrisa de la melancolía
mas hermosa que lo que mis memorias moldearon
o mis fantasias especularon
más limpia y sana de corazón de lo alguna vez yo lo estuve
o ella creyó estar
aquí se presenta como aparición macabra
como el delirio de un demente callejero
mi alma trata de librarse de este cuerpo carcelero para encontrarse con ella,
como un ciego distinguiendo una luz que se desenfoca
su anillo dorado brilló deteniendo mi cuerpo
con una delicadeza propia de la soledad inclina su cabeza
su mirada me dijo más que cualquier conjunción de palabras
y se fue sin que mi alma volviera a mi cuerpo para detenerla
alguien esperaba afuera.
Desde el mismo puesto de donde nacen las esperanzas
me despedí
en silencio
sin saber si fue mi locura lo que la trajo
o su destino la cruzó conmigo
su promesa fue cancelada y aunque esperábamos una escena detrás del telón
en la fusión de nuestras miradas
se dibujaron nuestras sonrisas en nuestra memoria para siempre.
Horizonte mascarada
con los autos dejando un negro rastro
se que el fin de mi fábula en el horizonte flota
hacia él caminó sobre páginas en blanco
tarde tras tarde
bajo un cielo cambiante.
en un océano de huecas miradas
viajando en el eco de un corazón perdido
llegan a mi encuentro personajes de comedia
por asalto tomando las noches
levantemos una vez más nuestro refugio
con energía individual
noches de locos
consignas nocturnas
páginas en común acuerdo.
Una cama de hielo
libertad en las manos
oscuridad
hay una loca que pasea por la escena
bala perdida
una gran galería de tiro
sobre el techo del taller
el reflector pálido
la espera por el tiro de gracia
desde estas estrellas
bordados en nuestro techo
cazadores
malabaristas
equilibristas
gimnastas
silencio bajo la carpa abandonada
periódicos
viejos libros
gradas andamios
óxido
pájaros muertos en la arena
en la vereda
jueves 3.28 a.m.
bajo la gran carpa
el arribo de las bestias
y el director de perenne resaca
te vi entre la gente
en escena
por la ventana te vi pintar de color metal tu corazón
vestir tu alma de uniforme sin talla
para siempre la luz de tu habitación se apagó ,
una ventana más, sin tu brillo...
en el cuadro
en la vista lejana de un pintor invisible.
dejando el sonido de tu puerta detrás
otro contrato firmo con la nada
mis votos con la muerte traiciono
antes de llorar una risa que no termina
la llovizna se precipita
fragmentos de espada rota
un anillo
y un poema incompleto.
25 diciembre 2006
Introducción de la obra poética 4 INVIERNOS Y 3 VERANOS
Escrito en 2006, 4 inviernos y 3 veranos representa una nueva etapa dentro de la obra. Después de descubrir el valor del silencio y la contemplación, los poemas comienzan a recorrer el tiempo a través de las estaciones, convirtiendo el clima en un reflejo de la experiencia humana.
En este libro, el invierno y el verano dejan de
ser únicamente momentos del año para transformarse en símbolos de los cambios,
los encuentros, las pérdidas y las esperanzas que acompañan el crecimiento
personal. La memoria, la naturaleza y la ciudad dialogan con una voz poética
que observa cómo cada etapa de la vida deja una huella distinta en quien la
atraviesa.
Leído hoy, 4 inviernos y 3 veranos muestra que toda transformación necesita tiempo para comprenderse. Esa búsqueda continuará desarrollándose en Bajo un cielo de cables y señales de radio, donde la ciudad ocupará definitivamente el centro del universo poético y la mirada del autor alcanzará una nueva madurez.
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