Ella ha sido tuya desde concebido el silencio/
ella ha sido tuya desde el comienzo de mi incursión ingenua/
ella abandonó de pronto el palacio/
ella dejó el reino convertirse en el ático de una muerte perpetua.
ella ha sido tuya desde el comienzo de mi incursión ingenua/
ella abandonó de pronto el palacio/
ella dejó el reino convertirse en el ático de una muerte perpetua.
inconsistentes quedaron mis besos que caen en un ardiente olvido despidiendo humos negros sobre mis días/
en la enormidad de la paz solemne se ahogan cada una de las sensaciones que descubrí a la noche/
al macabro ritmo de mi demencial risa frente a los tribunales cotidianos sentencian aquella razón que poseía/
pues carente de oportunidad y sin ejercito mi arrebato me costaría otra de mis vidas.
La quema de mi cigarro incinera las cartas que nunca se enviaron/
y mi destino clava con mágica precisión el punto final a otra de mis luchas perdidas.






