Aquellos portones parecían abrirse por primera vez
serpientes
escorpiones
rosas
el aroma inconfundible del amor
el alcohol
y la mentira
caen con la niebla a mis pies
por el laberinto
se abren los telones de la noche
rocio brillante sobre las hojas lilas
se descubre la luna
por esta noche
el caos de la fiesta me guía.
el futuro se desenfoca
sus señales
sus olores
sus ruidos
sus colores
todo es indescifrable.
Miro a mis espaldas
sin disfraz me encuentro digno de entrar
sin seguir presagios a ciegas
la gran fiesta siempre se da inicio con la energía de un ente misterioso y mágico.
gritos
placer
desvarío
debería ser parte de la fiesta
debería haber de algo más
como un espía llego a la última alcoba
desprovista de puertas para su enorme ventana
con una botella medio vacía
con una cajetilla medio llena
espero al alba contarle sobre lo que le arranqué a la fauna
espero que la noche se convierta en el ayer
cuando la niña se arrastra como un roedor escapando de su propia toxina
de un depredador invisible que la alcanza y nunca lo ve llegar
en mis brazos
delirando
lágrimas enfermas derriten su mascara de rimel y superficie sintética
llego hasta su rostro verdadero
alcanzo a tocar su alma
en sus ojos se confunden este dolor y su fantasía de escape
me escucha perdida
en mi voz le dejo escondida la formula secreta para llegar a la salida
sin tener que empujar
sin tener que huir a un lugar que siempre fue invento ajeno
en su voz me obsequió una promesa
quebrándose en un llanto puro y cristalino
descansando en un sueño nacido al instante
en esta esperanza de un mañana dormida queda cual princesa de una vieja recámara;
termina otra gran fiesta
a ella se la lleva la ambulancia que aparece como roja luciérnaga al borde del alba
ella lleva una sonrisa
y yo esperanza en el taxi que se pierde en el silencio de la madrugada.
continúa...








