jueves, 18 de enero de 1996

Lejos y a tiempo

 

El sol agoniza,

se acerca mi tiempo.


Bañé su hematólatra corazón con mi sangre venenosa,
para así seguir ligero a mi último demonio.

Todo parece tener un trasfondo tan macabro.

Este es mi tiempo.

Putrefacción tras la muerte,
eternas esperas por un milagro piadoso,
todo a su tiempo.

Bares y calles,
teatros y ferias,
buscando un bastón que nos ayude a cargar con lo nuestro;
alguien,
un alma que nos logrará liberar
con un consuelo momentáneo.

Como extraña posesión,
la pasión se presenta siempre justo a tiempo.

Otra trampa.

Gemidos y burlas.

Corrientes notas musicales nos guían.

La vida es un riesgo mortal
cuando modificamos ciertos estatutos.

Tal vez no conquiste la madrugada.

Sale el sol riendo...
y otra feria termina.





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