El sol agoniza,
se acerca mi tiempo.
Bañé su hematólatra corazón con mi sangre venenosa,
para así seguir ligero a mi último demonio.
Todo parece tener un trasfondo tan macabro.
Este es mi tiempo.
Putrefacción tras la muerte,
eternas esperas por un milagro piadoso,
todo a su tiempo.
Bares y calles,
teatros y ferias,
buscando un bastón que nos ayude a cargar con lo nuestro;
alguien,
un alma que nos logrará liberar
con un consuelo momentáneo.
Como extraña posesión,
la pasión se presenta siempre justo a tiempo.
Otra trampa.
Gemidos y burlas.
Corrientes notas musicales nos guían.
La vida es un riesgo mortal
cuando modificamos ciertos estatutos.
Tal vez no conquiste la madrugada.
Sale el sol riendo...
y otra feria termina.
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